Enseñanza

buddha.jpgLas enseñanzas Dzogchen no son una filosofi­a, ni una doctrina ni tampoco una tradición cultural. Entender el mensaje de las enseñanzas, significa descubrir la verdadera condición de uno mismo, despojada de todas las decepciones y falsificaciones que crea la mente. El mismo significado del termino tibetano Dzogchen, “Gran Perfección”, se refiere al verdadero estado primordial de cada individuo y no a alguna realidad trascendente, porque la esencia de las enseñanzas es el conocimiento de la naturaleza del individuo.

Si no se logra entender el verdadero significado de una enseñanza en el contexto de la propia cultura, puede originarse una confusión entre la forma externa de una tradición religiosa y la esencia de su mensaje. La unica fuente de toda clase de beneficio para los demás es estar conscientes de nuestra propia condición diaria.

Cuando sabemos como ayudarnos a nosotros mismos y como trabajar con nuestra situación, es cuando podemos realmente beneficiar a los demás, y nuestro y sentimiento de compasión surgirán espontaneamente sin necesidad de someternos a las reglas de conducta de ninguna doctrina religiosa en particular.

¿Que queremos indicar cuando decimos, “hacernos conscientes de nuestra propia condición?” Significa observarnos a nosotros mismos, descubrir quienes somos, quienes creemos que somos, y cual es nuestra actitud hacia los demás y hacia la vida. Para ello es suficiente con observar los lí­mites, los juicios mentales, las pasiones, el orgullo, los celos, los apegos y todas las actitudes en las que nos encerramos en el curso de tan solo un dí­a.

ah_60.jpg¿De donde surgen?, ¿donde estan enraizados? Su fuente es nuestra visión duala­stica y nuestros condicionamientos. Para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás, tenemos que superar todos los lí­mites en los que estamos encerrados. Esta es la verdadera función de las enseñanzas. Por ejemplo, las personas que estan familiarizadas con la cultura tibetana podrí­an pensar que para practicar Dzogchen uno tiene que convertirse al budismo o al Bön, ya que el Dzogchen ha sido propagado por estas dos tradiciones religiosas.

Esto demuestra nuestra forma de pensar. Si decidimos seguir una enseñanza espiritual, creemos que necesitamos cambiar algo, como nuestra forma de vestir, de comer, de comportarnos, o algo así­. Sin embargo, el Dzogchen no le pide a uno que se adhiera a ninguna doctrina religiosa, o entrar en una orden monástica, o aceptar ciegamente las enseñanzas y convertirse en un “Dzogchenista”. Todo esto puede crear serios obstáculos al verdadero conocimiento. Cuando un maestro enseña Dzogchen, trata de transmitir un estado de conocimiento empleando los medios necesarios.

El objetivo del maestro es despertar al estudiante abriendo su consciencia al estado primordial. El maestro no diría “¡Sigue mis reglas y obedece mis preceptos!”, sino, “abre tu ojo interno y mandala_200.gifobsérvate”. Deja de buscar una lámpara externa que te ilumine, y enciende tu propia lámpara interna. Así­, las enseñanzas vivirán en ti y tu en el espí­ritu de las enseñanzas.

“Las enseñanzas deben convertirse en un conocimiento vivo en todas nuestras actividades diarias. Esta es la esencia de la práctica, y además de esto no hay nada en particular que deba hacerse. Un monje, sin romper sus votos, puede perfectamente practicar Dzogchen, como puede hacerlo un sacerdote católico, un oficinista, un trabajador, y así­ sucesivamente, sin tener que abandonar su papel en la sociedad, porque el Dzogchen no cambia a las personas desde el exterior. Más bien las despierta internamente.

symb2.gif


?>